Volumen 23 - Número 1 - Enero-Marzo 2015
Plasma enriquecido en plaquetas: una alternativa como tratamiento de la patología oftalmológica
AM. Solans Pérez de Larraya, AD. Salgado Miranda, JM. Ortega Molina, MJ. Chaves Samaniego
Hospital San Cecilio de Granada
CORRESPONDENCIA
Ana María Solans Pérez de Larraya
E-mail: anasolans@hotmail.com
E-mail: anasolans@hotmail.com
RESUMEN
El plasma rico en plaquetas (PRP) surge como una nueva estrategia de reparación celular en diversos campos de la medicina con resultados exitosos. En oftalmología puede presentarse de dos formas, en primer lugar en forma de colirio, es decir, la forma inactiva, empleado para aplicaciones tópicas y en segundo lugar en forma de coágulo, su forma activa, empleada en el propio acto quirúrgico. Se obtiene un producto donde en un pequeño volumen de plasma se encuentran grandes concentraciones de plaquetas. Esta característica permite la liberación de proteínas activas, que promueven procesos biológicos como la proliferación y diferenciación tisular. La gran concentración de factores de crecimiento contenidos en los gránulos alfa de las propias plaquetas favorece la reparación y regeneración de determinados tejidos afectos. Al tratarse de un producto autólogo, carece de toxicidad, es biocompatible y biodegradable, y además apenas tiene efectos adversos.
El PRP emerge como una nueva alternativa de tratamiento para determinadas patologías oftalmológicas en las que las terapias empleadas en la actualidad presentan limitaciones, es el caso de las úlceras corneales, el síndrome de ojo seco, el síndrome post-LASIK, la perforación ocular, la disfunción de la glándula lagrimal, los agujeros maculares y los trasplantes de limbo.
El PRP emerge como una nueva alternativa de tratamiento para determinadas patologías oftalmológicas en las que las terapias empleadas en la actualidad presentan limitaciones, es el caso de las úlceras corneales, el síndrome de ojo seco, el síndrome post-LASIK, la perforación ocular, la disfunción de la glándula lagrimal, los agujeros maculares y los trasplantes de limbo.
RESUM
El plasma ric en plaquetes (PRP) sorgeix com una nova estratègia de reparació cel•lular en diversos camps de la medicina amb resultats exitosos. En l’oftalmologia pot presentar-se de dues formes, en primer lloc en forma de col•liri, és a dir, la forma inactiva, emprat per aplicacions tòpiques i en segon lloc en forma de coàgul, la seva forma activa, utilitzada en el mateix acte quirúrgic. S’obté un producte en el qual en un petit volum de plasma hi ha grans concentracions de plaquetes. Aquesta característica permet l’alliberació de proteïnes actives, que promouen processos biològics com la proliferació i diferenciació tissular. La gran concentració de factors de creixement continguts en els grànuls alfa de les pròpies plaquetes afavoreix la reparació y regeneració de determinats teixits afectats. És un producte autòleg, no és tòxic, és biocompatible i biodegradable, i , a més a mes, té pocs efectes adversos.
El PRP es presenta com una nova alternativa de tractament per determinades patologies oftalmològiques on les teràpies emprades en l’actualitat presenten limitacions, és el cas de les úlceres corneals, el síndrome d’ull sec, el síndrome post-LASIK, la perforació ocular, la disfunció de la glàndula llagrimal, els forats maculars i els trasplantaments de limbe.
El PRP es presenta com una nova alternativa de tractament per determinades patologies oftalmològiques on les teràpies emprades en l’actualitat presenten limitacions, és el cas de les úlceres corneals, el síndrome d’ull sec, el síndrome post-LASIK, la perforació ocular, la disfunció de la glàndula llagrimal, els forats maculars i els trasplantaments de limbe.
ABSTRACT
The platelet-rich plasma (PRP) emerges as a new strategy for cell repair in several fields of medicine and maxillofacial surgery, regenerative surgery, orthopaedic surgery and cosmetic surgery with successful results. In ophthalmology may be present in two forms: firstly, in the form of eye drops, the inactive form, used for topical applications, and secondly, in the form of clot, its active form, used in surgical procedures. We obtain that in a small volume of plasma we found a high platelet concentrations. This feature enables the release of active proteins that promote biological processes such as tissue proliferation and differentiation. The high concentration of growth factors contained in the alpha granules of the platelets promotes regeneration of the affected tissues. This product is not toxic because is autologous, biocompatible and biodegradable and, in general, has no adverse effects.
The PRP emerges as a new alternative treatment for various ophthalmic pathologies where the therapies currently used have limitations like in corneal ulcers, the dry eye syndrome, post-LASIK syndrome, ocular perforation, lacrimal gland dysfunction, macular holes and limbal trasplantation.
The PRP emerges as a new alternative treatment for various ophthalmic pathologies where the therapies currently used have limitations like in corneal ulcers, the dry eye syndrome, post-LASIK syndrome, ocular perforation, lacrimal gland dysfunction, macular holes and limbal trasplantation.
Introducción
En determinadas ocasiones los tratamientos de algunas patologías oftalmológicas presentan resultados limitados, de ahí que surja la necesidad de encontrar nuevas estrategias terapéuticas para tratar enfermedades como el síndrome de ojo seco, las úlceras corneales, las perforaciones oculares, el síndrome post-LASIK, las alteraciones en la función lagrimal, la enfermedad injerto contra huésped ocular (EICHo), el agujero macular y el trasplante de limbo.Dichos tratamientos alternativos deberían cumplir una serie de requisitos que demuestren su eficacia: no causar efectos secundarios (o que éstos sean tolerables en función del beneficio que se pueda adquirir), evitar la alteración de la homeostasis ocular y reducir la sintomatología.
Conocer los mecanismos de defensa de nuestro propio cuerpo y el funcionamiento de cada una de las moléculas que en ella participan posibilita y facilita el dar con terapias mínimamente invasivas, lo menos irritantes y lo más fisiológicamente compatibles posible. De ahí que las sustancias autólogas, como son los hemoderivados (suero autólogo, plasma enriquecido en plaquetas, plasma rico en factores de crecimiento, etc.) se presenten como una buena estrategia terapéutica.
Dentro de los hemoderivados, los preparados plaquetarios se diferencian entre si por la cantidad de sangre extraída del paciente, la fuerza y el modo de centrifugación, el equipamiento necesario para su preparación, así como las sustancias utilizadas para activar la agregación y degranulación plaquetaria. Estos productos tienen varios aspectos en común: concentran un gran número de plaquetas en un pequeño volumen plasmático, carecen de toxicidad, no son alergénicos, ni producen reacciones de necrosis tisular o fibrosis, son biocompatibles, biodegradables y se obtienen por centrifugación de la sangre del propio paciente1.
En la clínica se han usado como coagulantes y cicatrizantes, dado el potencial de regeneración tisular aportado por las plaquetas. Su papel cobra protagonismo puesto que son básicas en el proceso de coagulación de la sangre, además de albergar una gran cantidad de factores de crecimiento (FC), así como moléculas de adhesión celular esenciales (fibronectina, fibrina y vitronectina) que estimulan la migración celular y proteínas bioactivas contenidas en los gránulos alfa. Estas mencionadas moléculas tienen como función inducir la quimiotaxis, el depósito de matriz extracelular, activar la diferenciación celular y promover la neovascularización, mejorando así la proliferación y la cicatrización de las lesiones2,3. Los preparados plaquetarios realizan la última fase de la coagulación, produciendo así un coágulo de fibrina que se adhiere sobre la superficie en la que se aplica, liberando a su vez de forma gradual FC procedentes de los gránulos de las plaquetas localizadas en el coágulo de fibrina.
Dentro de los distintos preparados plaquetarios el plasma enriquecido en plaquetas (PRP) emerge como un nuevo tratamiento alternativo para patologías oftalmológicas de la superficie ocular como el síndrome de ojo seco, el síndrome post-LASIK y las úlceras corneales tórpidas, promovido por Alió et al., así como de la función lagrimal, del área macular y el trasplante de limbo4.
Síntesis
Historia – antecedentes
Los productos plaquetarios tienen su origen en el adhesivo de fibrina animal, que fue utilizado como hemostático y adhesivo quirúrgico en los 805. Años más tarde, en la década de los 90 se produjo un gel de fibrina autóloga y el actual adhesivo biológico tisular heterólogo de fibrina, conocido como Tissucol® 6. En el año 1994 Tayapongsak diseñó la fibrina autóloga adhesiva7.No fue hasta 1986 cuando Knighton et al. Describen el factor derivado de plaquetas de cicatrización (PDWHF)8. Marx en el mismo año describió el plasma rico en plaquetas (PRP) que a diferencia de los adhesivos inicialmente mencionados, aporta plaquetas y FC9, utilizándolo en cirugía oral y maxilofacial. Anítua describió el plasma rico en factores de crecimiento (PRGF)10,7 y Alió et al. sugieren entonces el uso del E-PRP como tratamiento de las patologías de la superficie ocular y úlceras corneales tórpidas11-14.
El PRP se utiliza con resultados exitosos desde hace más de una década en tratamientos de regeneración de tejidos. En cirugía oral y maxilofacial, como relleno de estructuras y facilitando la integración de los implantes15. Acelera la reconstrucción de cartílagos, tejido óseo y ligamentos lesionados en cirugía ortopédica16,17. También se ha empleado en cirugía cardiovascular18 y en cirugía plástica y reparadora para el tratamiento de úlceras por presión19 y en la reversión de úlceras de la piel20. En el campo de la cirugía estética se aplica mediante infiltraciones de grasa autóloga y en bioregeneración cutánea estimulando los fibroblastos21. En la especialidad de medicina del deporte, se dispone en forma de infiltraciones guiadas por ecografía, que se inyectan en el músculo dañado promoviendo la cicatrización y recuperación funcional22.
Modo de preparación
El plasma enriquecido en plaquetas para uso oftalmológico, también conocido con el acrónimo E-PRP “Eye-PRP”, es un producto autólogo obtenido del propio paciente, cuya función depende de los factores de crecimiento liberados por las plaquetas y su capacidad de regeneración tisular2. A lo largo de los años las técnicas de preparación de este tipo de productos han ido evolucionando, simplificándose y optimizándose al mismo tiempo. De todos es sabido que la preparación de este tipo de productos precisa de materiales estériles y desechables, y una estricta esterilidad para trabajar en cabinas de flujo laminar. El PRP simula la última fase de la coagulación, obteniendo como producto final un coagulo de fibrina que posteriormente se adhiere sobre la superficie, liberándose gradualmente los FC de las plaquetas atrapadas en la malla de fibrina formada. A grandes rasgos, hay dos formas de E-PRP: en colirio, es decir de forma inactiva, o en coágulo, su forma activa. La primera suele ser de aplicación tópica ocular, en cambio la segunda suele emplearse en intervenciones quirúrgicas de reparación de superficie ocular. La diferencia fundamental entre ambas es la concentración de plaquetas.Para la preparación del E-PRP en colirio obtenemos de 80 a 100 ml de sangre venosa del paciente, recogiéndola en tubos estériles de 10 ml con 1 ml de citrato sódico al 3,2% evitando así su coagulación. Posteriormente se lleva a cabo la centrifugación de los tubos a 1400rpm, a una temperatura de 5 ºC durante un periodo de 10 minutos. Estos datos pueden variar dependiendo del tipo de centrifugadora que tengamos y del tamaño de los tubos. Seguidamente se recoge un noventa por ciento del plasma que se utiliza como producto final. Mediante un hemocitrómero cuantificaremos el número de plaquetas en la sangre tras la centrifugación con tal de obtener un enriquecimiento máximo. Para finalizar, se reparten de 3 a 4 ml de E-PRP en botellas de 10ml de vidrio de color ámbar, esterilizadas y con cuentagotas23. Las botellas en uso tienen una duración de una semana y deben mantenerse a una temperatura de 4 ºC. En cambio, aquellas botellas a la espera de ser usadas deben mantenerse congeladas a una temperatura de -20 ºC24.
Como ya se ha mencionado antes, el colirio se encuentra en fase inactiva de la coagulación, lo que supone que al instilarse sobre la superficie ocular se da lugar la agregación plaquetaria, lo que conlleva una liberación endógena de moléculas activadoras de la coagulación, liberándose factores de crecimiento y mediadores químicos prolongando el efecto. El enriquecimiento de plaquetas oscila entre 1,6 y 2,5 veces el número de plaquetas que en sangre total23.
A diferencia del E-PRP en colirio, para la preparación del E-PRP en coágulo se obtienen de 40 a 60 ml de sangre del paciente, justo antes de que llevar a cabo la cirugía, y se centrifuga del mismo modo que en la forma de colirio. En este caso solo se recoge el plasma cercano a los glóbulos rojos, evitando recoger la capa de glóbulos blancos debido a los efectos pro-inflamatorios de los leucocitos25. Se rellenan 4 pocillos de una placa para cultivos celulares con 1 ml de E-PRP en cada uno de ellos y se añaden seguidamente 50 μl de cloruro cálcico al 10% a cada uno de los pocillos para proceder a su activación. Se debe incubar la placa de cultivo a 37 ºC durante 30 minutos, previamente habiendo mezclado cada pocillo con una pipeta estéril. Realizada la incubación, se forma el coagulo de E-PRP ya en condiciones para aplicarse sobre la superficie ocular. En este caso el enriquecimiento de plaquetas viene a ser de unas 2 o 3 veces mayor que en la sangre total23 (Figura 1).

Figura 1. Preparación PRP en forma de coágulo23.
Riesgos, contraindicaciones y requisitos del paciente
La preparación del E-PRP se realiza de manera individualizada, ya que proviene de un fluido corporal, es por eso que existe el riesgo de transmisión de enfermedades a terceras personas y la posible contaminación del producto. Los colirios de E-PRP son entregados a los pacientes y manipulados por ellos mismos, o terceras personas, por lo que el riesgo de transmisión parenteral de enfermedades es mayor. De ahí el hecho de incidir mucho en la anamnesis, historia clínica, antecedentes personales, realización de serologías y en la importancia del correcto uso de los productos, y descartar su uso en pacientes con antecedentes de enfermedades como el VIH, hepatitis B, hepatitis C o sífilis26. La contaminación del colirio básicamente está ligada a su manipulación por el paciente o terceras personas. Se debe hacer hincapié sobre la forma adecuada de utilización.No existe una contraindicación absoluta para el uso del E-PRP, aunque sí es verdad que no se aconseja emplearlo durante el embarazo y la lactancia y también en pacientes cardiópatas graves, para evitar la extracción de sangre y no desestabilizar a los pacientes. Debe evitarse su uso también en la fase aguda de cuadros infecciosos, donde debe emplearse una terapia apropiada para cada caso, una vez pasada, ya pueden aplicarse dado que ayudan a la regeneración y cicatrización. En determinados pacientes que precisan de frecuentes extracciones de sangre, en ocasiones se debe administrar hierro, con tal de no amenizar al paciente.
El paciente no debe ingerir fármacos antiplaquetarios, como son los antiinflamatorios no esteroideos o los salicilatos desde un período de unos siete días antes de la extracción del la sangre y tres o cuatro días antes de la aplicación de los coágulos plaquetarios. Antes de llevar a cabo cualquier procedimiento se debe realizar un contaje de plaquetas y una prueba de funcionalidad de las mismas y el tiempo de obturación plaquetaria.
En general los preparados plaquetarios son seguros, sobretodo aquellos que utilizan plaquetas autólogas y cloruro cálcico como activador de la coagulación.
Aplicaciones clínicas del E-PRP
Síndrome de ojo seco
El síndrome de ojo seco (SOS), también conocido como síndrome de disfunción lagrimal, es en la actualidad la enfermedad más frecuente en oftalmología. Es una enfermedad multifactorial de la película lagrimal y de la superficie ocular que produce molestias oculares, alteraciones visuales e inestabilidad de la película lagrimal, conllevando un daño sobre la superficie ocular. Su incidencia aumenta con la edad, siendo más prevalente en mujeres que en hombres27. La película lagrimal esta compuesta por tres capas íntimamente relacionadas entre sí. En primer lugar la capa lipídica, producida por las glándulas de Meibomio, cuyo papel es evitar la evaporación de la lágrima, manteniendo la humedad necesaria en la superficie ocular. En segundo lugar, la capa acuosa secretada por las glándulas lagrimales y por último la capa mucosa producida por las células caliciformes. La capa lipídica es la más densa, siendo la capa mucosa la menos densa. Además, la lágrima también esta compuesta por proteínas, enzimas e inmunoglobulinas28.El SOS se debe a una alteración del sistema integrado por las glándulas lagrimales, la superficie ocular (córnea, conjuntiva y glándulas de Meibomio) y las fibras nerviosas que las conectan entre sí29. Si se produce una alteración en cualquiera de los componentes de esta sistema tendrá un efecto global, causando cambios en el volumen o la composición de la película lagrimal (hiperosmolaridad, disminución del nivel de mucinas, proteínas, lípidos, aumento de mediadores proinflamatorios, etc.), en la transparencia corneal y en la calidad visual. La hiperosmolaridad activa la liberación de mediadores proinflamatorios que a su vez producen daño epitelial, produciendo la apoptosis de las células epiteliales, la alteración de las células caliciformes y una alteración de la expresión de las mucinas, generando alteración de la película lagrimal30. Es muy común que los pacientes presenten ardor, sensación de arenilla, sequedad ocular y enrojecimiento conjuntival provocando queratitis punctata superficial, pequeñas abrasiones e hiperemia conjuntival.
En un estudio realizado por Alió et al.11, se seleccionaron 18 pacientes que sufrían ojo seco relacionados con enfermedades autoinmunes como el Síndrome de Sjögren y la enfermedad de Stevens-Johnson, con sintomatología moderada o severa, según la triple clasificación de Madrid31. Todos ellos presentaban una queratitis punctata de más del cincuenta por ciento de la superficie corneal, con tinción de fluoresceína positiva, con importantes alteraciones de la superficie corneal. Tras la instilación de E-PRP en colirio 4-6 veces al día en cada ojo, la mejoría de los signos y síntomas de los pacientes fue evidente en tan solo un mes de su aplicación, sin referir ninguno de ellos empeoramiento (Figura 2). Se produjo una mejoría de la calidad de la película lagrimal, incrementándose la altura del menisco lagrimal y el tiempo de ruptura lagrimal, un aumento de la densidad de células caliciformes evidenciado mediante citología de impresión y un aumento de la agudeza visual. Este estudio demostró que el E-PRP en colirio, mejoraba la regeneración de la superficie ocular y aliviaba los síntomas en pacientes con ojo seco sintomático. Ninguno de los pacientes presentó efectos adversos tras 6 meses de aplicación del E-PRP, a diferencia de otros tratamientos como son los esteroides por vía tópica32. Estos últimos, en ocasiones pueden provocar efectos adversos como por ejemplo: aumentar el riesgo de infección, elevar la presión intraocular, producir cataratas, así como queratitis punctata debida a la afectación de las uniones de las células epiteliales corneales por los conservantes del colirio.

Figura 2. Paciente con síndrome post-LASIK antes del tratamiento con PRP presentaba tinción positiva con fluoresceína, al mes de tratarse con PRP la tinción fue negativa12.
Síndrome de superficie ocular post-LASIK
El síndrome post-LASIK es un efecto secundario al daño producido en los nervios corneales tras la realización de determinadas técnicas de cirugía refractiva al crear un flap corneal, causando epiteliopatía corneal neurotrófica y alteración de la película lagrimal, ya que estos nervios corneales se encargan de la estimulación de la secreción de las glándulas lagrimales y de Meibomio. Debuta con sequedad ocular, queratitis micropunctata, disminución e inestabilidad de la película lagrimal y una disminución de la agudeza visual. En la mayoría de las ocasiones el empleo de lágrimas artificiales es insuficiente para paliar la sintomatología de dicho síndrome. En estos casos el E-PRP en colirio instilado 6 veces al día se ha presentado como una buena alternativa (Figura 2), gracias al ya mencionado poder de regeneración de la superficie ocular, debido a la liberación prolongada de FC, aumentando así la duración de sus efectos con menor número de aplicaciones12.Úlceras corneales
Se conoce como úlcera corneal tórpida aquellos defectos corneales que no cicatrizan con tratamiento de al menos 2 semanas. Sus causas pueden ser varias, desde la queratopatía neurotrófica, el SOS, a las enfermedades inmunológicas. Alió et al. estudiaron 26 ojos con úlceras corneales13 con las características mencionadas anteriormente. Los pacientes fueron tratados con una pauta de 1 gota 6 veces al día, con tratamiento sobreañadido en algunos casos. Resultando una importante reducción en el tamaño y profundidad de la úlcera corneal, un aumento de la agudeza visual, una disminución del dolor así como de la hiperemia conjuntival y ciliar, y del edema en el caso de estar presente (Figura 3). El E-PRP no presentó efecto adverso alguno, mejoró la sintomatología en general y a su vez promovió la reepitelización, y la cicatrización corneal obteniendo como resultado una mejora de la agudeza visión, todo ello debido a la acción de los FC contenidos en las plaquetas.

Figura 3. Paciente con úlcera neurotrófica antes y después del tratamiento con colirio de PRP13.
Enfermedad injerto contra huésped ocular
La enfermedad injerto contra huésped ocular raramente aparece en la EICH aguda. Surge en el 40-60% de los pacientes con EICH crónica tras aloinjertos, y en el 60-90% de los pacientes afectados por una forma extensa, sobretodo cuando piel y cavidad oral se ven involucrados. Debuta con manifestaciones clínicas afectando a múltiples partes del ojo, tanto conjuntiva, glándulas lagrimales, córnea, vítreo, etc. Suele presentarse como síndrome de ojo seco, con una prevalencia del 10-62%. Además, puede también presentarse como queratoconjuntivitis seca, inflamación conjuntival, blefaritis crónica asociada a conjuntivitis infecciosas, etc. Sus complicaciones pueden llegar a ser irreversibles.Existen diferentes teorías sobre su patofisiología. La más popular es la infiltración de la glándula lagrimal por linfocitos T provocando la fibrosis de la glándula y la consecuente disminución de la secreción lagrimal. Por lo general, la EICH ocular presenta una mala respuesta tanto a tratamientos inmunosupresores sistémicos como locales (esteroides, ciclosporina A, Tacrólimus, etc.), incrementando el riesgo de complicaciones infecciosas.
En el año 2012, Pezzotta S. et al., describieron la eficacia del E-PRP en la EICH ocular32, realizaron un ensayo con 23 pacientes afectos de EICH ocular tras llevarse a cabo un trasplante alogénico, no respondedores a terapia habitual. Se les instiló E-PRP en colirio 4 veces al día durante 6 meses. Durante la duración del tratamiento se valoró la agudeza visual, el tiempo de ruptura lagrimal, el test de Schirmer y la tinción con fluoresceína. Tras un mes de tratamiento todos los pacientes referían y presentaban mejoría subjetiva y objetiva.
Restauración de la función lagrimal
Como ya se ha comentado anteriormente, la disfunción de la glándula lagrimal en enfermedades como el Síndrome de Sjögren, se debe a una serie de cambios tróficos del tejido glandular con apoptosis celular que favorecen la presentación de autoantígenos de las glándulas acinares a los linfocitos CD4 aumentando la infiltración linfocitaria. Se llevo a cabo un estudio prospectivo por Avila M,33 de una serie de 4 casos con disfunción lagrimal severa y síndrome de ojo seco, inyectando 1ml de E-PRP en el tercio externo de la glándula lagrimal con una profundidad de unos 4 mm, el día 0, a las 4, 8 y 12 semanas. Se evaluaron el test de Schirmer, la tinción con fluoresceína y el tiempo de ruptura lagrimal, al igual que en otros estudios. Se observó finalmente una mejoría significativa del volumen lagrimal.Las células de transición epitelio-mesénquima son las responsables de la reparación y regeneración de muchos tejidos, incluyendo las glándulas mamarias, el hígado, y las glándulas lagrimales. En este tipo de células, los FC plaquetarios inducen la proliferación. La activación de las mencionadas células puede inducir la regeneración y proliferación de las células de transición epitelio-mesénquima a células ductales y glandulares, regenerando de este modo la glándula lagrimal34.
Bioadhesivo
El E-PRP en forma de coágulo parece ser una buen adyuvante en la reconstrucción de la superficie ocular, dado que aumenta el efecto de regeneración tras las intervenciones pertinentes, como el trasplante de membrana amniótica, todo ello por la liberación de los factores de crecimiento que facilitan la cicatrización de la lesión y reducen la inflamación. Ortuño-Prado y Alió publicaron una serie de pacientes que presentaban ojos perforados, o en su defecto con alto riesgo de perforación a causa de úlceras corneales crónicas profundas, trasplantando membrana amniótica combinándolo con un coágulo de E-PRP. Se trata de interponer entre la ulcera o perforación y la membrana amniótica el coágulo de E-PRP, sellando así el defecto y aumentado el efecto terapéutico de la membrana. Los resultados fueron exitosos, ya que se redujo el tamaño o profundidad de la úlcera y aumentó la agudeza visual. También se ha llevado a cabo esta técnica sustituyendo la membrana amniótica por una membrana biológica procedente de pericardio bovino14.Agujero macular
El agujero macular idiopático ocurre en su mayoría en pacientes mayores de 55 años de edad, con una prevalencia del 3,3/1000. El diagnóstico se realiza fundamentalmente mediante la evaluación del fondo de ojo. Los resultados funcionales se evalúan mediante tres pruebas: la AV, el test de Watzke-Allen y examen mediante lámpara de hendidura. En un estudio llevado a cabo por Gehring S. et al. se seleccionaron 19 pacientes con agujero macular en varios estadios, desde pequeños agujeros hasta agujeros maculares con desprendimiento de vítreo acompañante.Los pacientes fueron sometidos a vitrectomía pars plana introduciendo aire e instilando 3 gotas de E-PRP < 0,2 ml directamente sobre el agujero macular. Posteriormente, se extrajo el aire sustituyéndolo por C2F6. Tras la cirugía el paciente debía mantenerse en decúbito supino durante 3 horas, cambiando después a decúbito prono el mayor tiempo posible durante 7-10 días, realizando revisiones el primer día tras la cirugía, a las 6 semanas y a los 6 meses.
De entre los 19 pacientes del ensayo, se consiguió el cierre anatómico del agujero macular en 18 pacientes. La AV mejoró en 14; disminuyó el escotoma central y el test de Watzke-Allen obtuvo resultados positivos en 17 de 19 pacientes35.
Quemadura ocular y trasplante limbar
La quemadura ocular es una de las principales urgencias en oftalmología, entre ellas la quemadura química, muy común en traumatismos laborales no perforantes. Su tratamiento consiste en conseguir la reepitelización corneal y conjuntival en la mayor brevedad de tiempo y con el menor daño permanente posible. El tratamiento clásico presenta eficacia limitada, es por eso que Márquez De Aracena llevó a cabo un estudio donde se incluyeron 15 ojos de 15 pacientes con quemadura ocular de origen químico con el mismo grado de lesiones: afectación corneal y limbar de 2-3 horas y lesión conjuntival 20-30%. Los pacientes se dividieron en 3 grupos según el tratamiento a recibir: el primero recibió tratamiento médico convencional (lavados con suero fisiológico, limpieza con una torunda, colirio de dexamentasona 1 mg y tobramicina 3 mg 1 gota/6h, pomada de retinol palmitato 10.000 U.I. + gentamicina, sulfato 3 mg + DL-Metionina 5 mg/6h), el segundo tratamiento médico convencional más tratamiento tópico con PRFR 1 gota 6 veces al día y el tercer grupo fue tratado con tratamiento médico convencional más infiltración subconjuntival de 1 cc de PRFR.Tras la inyección subconjuntival se redujo a la mitad el tiempo de epitelización corneal y conjuntival, así como con el tratamiento tópico se aceleró la curación de la queratitis. Es decir, con la aplicación subconjuntival y tópica de PRFR, se consigue mejorar la epitelización de las heridas corneoconjuntivales y las quemaduras oculares36.
En la actualidad el trasplante de limbo es una técnica eficaz para el tratamiento de alteraciones corneales causadas por el déficit limbar, producido en muchas ocasiones por quemaduras químicas. En un estudio en el que se realizó un trasplante limbar se utilizó en el ojo del donante tratamiento tópico con PRP y en el ojo receptor inyección subconjuntival de concentrado de plaquetas autólogas; obteniendo como resultado un acortamiento del tiempo de adaptación de los injertos, la estabilización corneal y mejora de la agudeza visual en el ojo trasplantado. Así como una aceleración de la curación en el ojo donante tras aplicación tópica de PRP37.
Conclusiones
El plasma enriquecido en plaquetas en sus dos formas, tanto en colirio como en coágulo, parece ser una buena alternativa eficaz y segura como tratamiento de determinadas patologías de la superficie ocular. Ha demostrado muy buenos resultados en úlceras corneales, síndrome de ojo seco, síndrome post-LASIK, como regenerador de la función lagrimal, e incluso como bioadhesivo. Se caracteriza por activar y acelerar la cicatrización de las lesiones, así como la regeneración y reparación tisular gracias a la liberación de los factores de crecimiento contenidos en los gránulos alfa de las plaquetas Sin embargo, son necesarios más estudios que comparen el tratamiento con suero autólogo, actualmente el producto autólogo más empleado como tratamiento, y el plasma enriquecido en plaquetas, además de establecer unas indicaciones terapéuticas y manipulación de los preparados.Bibliografía
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