Volumen 23 - Número 2 - Abril - Junio 2015
¿Dónde va la Oftalmología como especialidad?

J. Garcia i Arumi
Presidente de la Societat Catalana d'Oftalmologia

CORRESPONDENCIA
Josep Garcia i Arumi
E-mail: jgarcia.arumi@gmail.com

Nuestra especialidad ha sido, hasta ahora, bastante atractiva para los médicos recién acabados de la carrera, y tradicionalmente se escogía con números bastante bajos de MIR, probablemente por ser una especialidad médico-quirúrgica, pero sobre todo por la posibilidad de encontrar trabajo en el ámbito hospitalario al acabar los 4 años de formación. La mayoría de plazas hospitalarias se crearon con los nuevos hospitales comarcales que han ido apareciendo en los últimos años en todo el territorio estatal español. Ha habido un aumento notable de plazas de MIR, prácticamente doblándose en Cataluña en los últimos 15 años, entrando en oferta hospitales que no reunían todos los requisitos. Las primeras plazas de la especialidad se elegían con números entre los 100 primeros, y tradicionalmente los agraciados eran hospitales de Madrid y de Barcelona. La saturación de especialistas en los hospitales comarcales, ocupados con oftalmólogos relativamente jóvenes, unido al aumento de plazas, ha provocado un problema de colocación para nuestros residentes cuando acaban la especialidad, y esto ha repercutido en el interés por el médico recién graduado, prefiriendo otras especialidades que todavía tienen buena salida como dermatología, cardiología o cirugía plástica. De hecho, de las 700 primeras plazas que escogieron especialidad este año, solamente hubieron 15 de Oftalmología, 2 en Cataluña, y se ha de tener en cuenta que la oferta total era de 154 plazas.

Además, la proporción de plazas catalanas ha bajado en los primeros números, probablemente por varios factores, como el idioma, que supone una barrera los primeros meses de residencia, y la posibilidad de independencia de Cataluña, aunque también pueden haber motivos científicos que expliquen este descenso en el ranquing. Nuestra especialidad siempre ha sido atractiva para médicos de otros países centroamericanos y sudamericanos, por la fama de que el nivel de formación es alto tanto a nivel médico como quirúrgico, y porque está remunerada, cosa que no ocurre en sus países de origen.

Por todo ello, creo que existe una falta de planificación del número de residentes por comunidad en función de la necesidad de éstos, que depende del momento, de las plazas disponibles, de la rotación por éstas, etc… y que puede ser muy diferente dependiendo de varios factores como la crisis económica, la saturación del mercado, etc.

En España, para una población de 47 millones de habitantes existen unos 5.000 oftalmólogos, lo cual contrasta con otros países como Reino Unido, que no llegan a 1.000 para una población de 70 millones de habitantes. Esta saturación propicia la contratación a bajos precios, el subempleo, y no es buena para nuestra dignidad ni para la imagen que damos a la sociedad.

Creo que tenemos que buscar la excelencia en la formación, y conseguir el máximo nivel en nuestros oftalmólogos. Tradicionalmente Cataluña ha sido la cuna de oftalmólogos de gran prestigio internacional, y para conseguir esta excelencia la masificación no es la mejor manera.