Volumen 21 - Número 1 - Abril 2013
De la absoluta necesidad de pensar en positivo
J. Loscos Arenas
Hospital Universitario Germans Trias i Pujol
Vocal de la Societat Catalana d’Oftalmologia (SCO)
CORRESPONDENCIA
A veces miramos durante tanto tiempo una puerta cerrada que nos damos cuenta demasiado tarde que había otra abierta. (Graham Bell)
La avalancha diaria de malas noticias, ya sean relacionadas con la crisis o con la corrupción, está abocándonos a la crispación, la frustración y la decepción. No hay conversación en la que no salga a relucir una nueva mala noticia económica o una fechoría más, de aquellos que deberían ser un referente ético para los demás. Más aún cuando nadie asume ninguna responsabilidad y éstas quedan siempre diluidas en el propio sistema que las favorece. Es entendible que este bochornoso espectáculo nos lleve a instalarnos en la desgana, la decepción y la cultura de la queja. Sin embargo, no podemos olvidarnos que aunque la culpa es individual, la responsabilidad suele ser colectiva, que todas las sociedades dependen de la actitud de cada uno de sus miembros y que un futuro mejor para todos pasa por un pensamiento positivo individual y colectivo.
Pensando en positivo, hemos de asumir que son estos momentos, los que nos presentan desafíos, que nos ayudan a mejorar y a huir de la autocomplacencia. No hemos de perder el tiempo, ni de lamentarnos delante de puertas que están cerradas y un pensamiento positivo transformado en innovación, puede ayudarnos a cruzar puertas. Conseguir un futuro más sólido pasa por innovar y entender que si no hay innovación no hay futuro. E innovar no es sinónimo de dinero, sino de actitud, ilusión, visión y coraje. En definitiva, de pensamiento positivo.
Son un ejemplo de pensamiento positivo individual, la diáspora de residentes que forman parte de los 50.521 españoles que entre enero y septiembre de este año han tenido que emigrar, pese a ser la generación más preparada de la historia. Son un paradigma de pensamiento innovador, sin fronteras emocionales, de profesionales cuyas "anclas" son la mejora, el aprendizaje, y el desarrollo profesional. Tarde o temprano volverán y compartirán con nosotros su experiencia y sus conocimientos, lo que sin duda nos enriquecerá a todos y ayudará a que las futuras generaciones lo tengan más fácil. Ellos no han perdido el tiempo lamentándose delante de puertas cerradas. Por la importancia y el valor que estas actitudes aportan a nuestra profesión, la Societat Catalana d’Oftalmologia (SCO) quiere poner en marcha unas becas de ayudas económicas para estancias en el extranjero cuyas bases estarán disponibles en breve en la web de la Societat.
Pensando colectivamente en positivo, encaramos el reto de organizar el Congreso anual de la SCO pocos meses después del Congreso de la SEO, en un momento especialmente delicado para la industria, de cuyo soporte depende cualquier actividad de estas características. Entre todos hemos conseguido que el Congreso del 2012 haya sido un éxito de participación con un balance económico final favorable, indispensable para la subsistencia económica de nuestra Societat, de sus cursos, congresos, becas y revista.
Son todavía muchos los retos pendientes que encara la SCO. Tal vez el más importante sea el intentar establecer un nuevo marco de relación con L´Academia para que nuestra viabilidad económica no dependa exclusivamente del éxito económico de sus congresos. Es por ello que volvemos a insistir en la necesidad de que el impulso necesario para encarar este y otros retos provenga de cada uno de los miembros de la SCO. En este próximo congreso la sesión administrativa será en un horario que facilite la participación de todos, para compartir ideas, enfrentar opiniones para crecer, mejorar y afrontar el futuro con garantías, con ilusión y pensando, colectiva e individualmente, en positivo.